La radiografía del trabajo sexual chileno en el libro ‘Empoderamiento Precario’
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Desde los años 50, en Chile está prohibido el proxenetismo y la operación de los burdeles. Sin embargo, la prostitución entra en los marcos de la legalidad con sus regulaciones y excepciones que mantienen el comercio sexual chileno activo; ya no en prostíbulos, sino en los llamados coloquialmente cafés con piernas.
La Dra. Pilar Ortiz Borgoño, antropóloga y catedrática chilena, dedicó parte de su trayectoria académica a investigar las dinámicas y perspectivas que rodean estos entornos, lo que resultó en su libro Empoderamiento precario: trabajo sexual en los cafés con piernas de Santiago de Chile. Con esta obra, se adentró en la vida de las mujeres que laboran en estos espacios donde las dinámicas sociales se complejizan por el poder, la cotidianidad y las violencias que pesan sobre sus cuerpos.
En la presentación de esta publicación en la IBERO Puebla, la Dra. Nathaly Rodríguez Sánchez, directora del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ y coordinadora de la Maestría en Perspectiva de Género, brindó algunas perspectivas importantes para nutrir la conversación sobre la situación chilena.
“La práctica del trabajo sexual en los cafés con piernas llamó mi atención porque ofrece una perspectiva sobre las múltiples exclusiones que estructuran la sociedad chilena”: Dra. Pilar Ortiz
Para la académica, la mirada colonial interseccional es de los mayores aportes de la obra, pues analiza aquellas dinámicas de poder que también sostienen las trabajadoras sexuales con mujeres afrocaribeñas o migrantes. En este y otros lugares de Latinoamérica donde hay presencia de sexoservicio está presente la discriminación, segregación y exotización de los cuerpos.

La catedrática habló de cómo la reproducción de estas dinámicas se da, inevitablemente, por la demanda: “Sin consumo no hay trata”, explicó, pues “es la segunda economía ilegal del mundo. La trata de personas con fines de explotación sexual no es poca cosa”. Y finalizó con la pregunta: “¿Cuán naturalizado se encuentra para que tome esas dimensiones?”.
El impacto de la trata de personas se explica en cifras: más del 60% de las personas son niñas y mujeres. Un tercio de las personas que se encuentran en condición de trata son menores de edad, y su explotación está migrando a plataformas virtuales.

En ese contexto se introdujo la Dra. Ortiz Borgoño, con una observación cuidadosa de las dinámicas y redes de cuidado y complicidad, pero también de la discriminación y segregación —sobre todo a disidencias sexuales y personas migrantes—, así como la falta de derechos laborales y garantías que el Estado omite. Explicó que su investigación va más allá de denunciar la opresión patriarcal: “Este libro comienza en los cafés, pero no trata únicamente del trabajo sexual. Trata sobre las múltiples desigualdades que configura la sociedad chilena”.
Como la académica lo describe: “Mi investigación se centra en los significados que las trabajadoras sexuales atribuyen al trabajo que han elegido ejercer. También examina las desigualdades estructurales que configuran el contexto en el que se desarrolla el trabajo corporal de las mujeres y cómo la ausencia de conocimiento legal y simbólico genera condiciones para múltiples formas de violencia”.