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VI Curso Metodologías
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ALAIN TOURAINE

 

Alain Touraine es considerado uno de los más importantes sociólogos contemporáneos. Su trayectoria intelectual y su producción científica han impactado de manera notable las ciencias sociales especialmente en Europa, Estados Unidos y América Latina. Sus obras han sido traducidas a varias lenguas incluyendo algunas lenguas orientales.

 

Alain Touraine nació en 1925 en Hermanville-sur-Mer, Calvados, Francia. En 1945 egresó de “L’Ecole Normale Superieure” de París. Realizó estudios en las Universidades de Columbia, Chicago y Harvard; y fue investigador del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) hasta 1958. En 1958 fundó en París, el Laboratorio de Sociología Industrial que en 1970 se convirtió en Centro de Estudios de los Movimientos Sociales. En la Universidad de Chile, país en el que residió y realizó numerosas investigaciones, fundó en 1956 el Centro de Investigación de Sociología del Trabajo. A partir de 1960 ha sido director de estudios en “L’Ecole Pratique des Hautes Etudes”, actualmente la prestigiosa Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, donde fundó en 1981 el actual Centro de Análisis y de Intervención Sociológica (CADIS) y del que fue director hasta 1993.

 

Alain Touraine fue presidente de la Sociedad Francesa de Sociología y vicepresidente de la Asociación Internacional de Sociología. Es Miembro de la Academia Europea, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias, de la Academia Mexicana de Ciencias, de la Academia Brasileña de Letras, de la Academia de Historia de Argentina, de la Academia Chilena de Ciencias Políticas, entre otras instituciones.

 

La investigación y la reflexión de Alain Touraine se han orientado a desentrañar los problemas centrales de la dinámica social y permanentemente ha planteado interrogantes de gran alcance. La fractura entre instrumentalidad y cultura que da lugar a un proceso que él llama de “desmodernización” es uno de los ejes actuales de su pensamiento, así como lo relacionado a la construcción del sujeto en una sociedad “desocializada”. Su obra podría dividirse en tres etapas: la primera se centra en el estudio de los problemas del maquinismo industrial, del trabajo y de la conciencia de los trabajadores, y está basada, en parte, en los estudios de campo realizados en América Latina. Comparte con sus contemporáneos la decepción del “progreso” y la modernidad, y muy pronto, en 1969, habla ya de la sociedad post-industrial.

 

En la segunda etapa de su reflexión se ocupó de los movimientos sociales, en particular las revueltas del “mayo francés” y los golpes de Estado latinoamericanos. Desde el punto de vista conceptual, Touraine marcó una profunda influencia en la comprensión de los movimientos sociales, a través de la sociología de la acción, cuyo eje central se encuentra anclado en la idea constructora del conflicto. La elaboración del concepto de movimiento social como categoría analítica capaz de elucidar la dinámica y los mecanismos de la producción y la estructuración social, le permitieron aportar al mundo de la sociología elementos claves para entender a la sociedad, esa red de relaciones entre sujetos individuales y colectivos, esa entidad orientada por valores y arraigada en la producción material.

 

La tercera etapa, y en la que todavía trabaja, se aboca al estudio del papel del sujeto. En esta era globalizadora, que para Touraine es la de la ruptura entre instrumentalidad y cultura, entre trabajo y vida, le parece a este autor que la supervivencia de lo humano, e incluso de la democracia, estarán vinculadas a formas específicas en las que los sujetos individuales y colectivos anuden creativamente esas realidades fragmentadas, tomando distancia, a la vez, de la tiranía del mercado y de la asfixia de las identidades comunitaristas.

 

En uno de sus recientes libros: ¿Podremos vivir juntos?: Iguales y diferentes (1997), el autor prefiere partir de la idea de “desmodernización” en vez de la de “posmodernidad”. A la primera la define como “la ruptura de los vínculos que unen la libertad personal y la eficacia colectiva”, lo que se vuelve comprensible cuando advierte que “la sociedad de producción comenzó a transformarse en sociedad de consumo”. Y denomina “desocialización” (que a su juicio es también despolitización), a la “desaparición de roles, normas y valores sociales mediante los cuales construir el mundo vivido”. Para concluir, afirma que “nuestra tarea ya no es estudiar las consecuencias sociales de la modernización, sino las condiciones y formas de los cambios técnicos y económicos que permitan refundar una modernidad sobre la comunicación de individuos y colectividades que son a la vez semejantes y diferentes”.

 

Es así que a pesar de un diagnóstico negativo del presente, afirma que nuevos movimientos sociales pueden formarse hoy, pero no en situaciones de clases bien definidas sino al contrario, en la frontera entre actores sociales integrados pero dominados, como lo es la clásica clase obrera, y otros que son marginados y víctimas de una dualización creciente.

 

Alain Touraine es un férreo opositor a las políticas neoliberales que se han implementado durante la década de los 90. Mediante libros como Crítica a la modernidad (1994) y Qué es la democracia (1994), puso en el centro del debate la cuestión del sujeto y la democracia. Conceptualiza la democracia “no solamente como un conjunto de garantías institucionales, y una libertad negativa, sino como la lucha de los sujetos, en su cultura y en su libertad, contra la lógica dominadora de los sistemas...”. En esta concepción es importante que el sujeto resguarde su memoria, y que se pueda combinar el pensamiento racional, la libertad personal y la identidad cultural. Es así como la democracia debe tratar de seguir por dos caminos, por un lado se deben crear espacios para la participación popular y, por el otro, asegurar el respeto a las diferencias individuales y al pluralismo.

 

Según Alain Touraine, entre la decadencia y destrucción de los regímenes nacional-populares y la formación lenta y parcial de sociedades diferenciadas, en las décadas del '60 y '70 América Latina parecía lista para seguir un camino revolucionario. La dependencia, la dualización social y finalmente una década perdida, con consecuencias sociales brutales, aparecieron como condiciones objetivas favorables para una ruptura revolucionaria. “Pero eso no ocurrió y el continente conoce actores sociales limitados más que fuerzas revolucionarias globales. Este necesario cambio de análisis indica claramente que la formación de movimientos sociales depende menos de condiciones objetivas que de los factores de formación de actores, definidos a la vez por un conflicto social y por una voluntad de participación social, y como consecuencia de las relaciones entre demandas sociales y sistema político”. Para el pensador francés, el sujeto a analizar es el movimiento social en América Latina; el concepto de clases sociales es de poca utilidad; las luchas de clases son escasas y limitadas.

 

Alain Touraine ha sido un defensor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, surgido en las selvas del sureste mexicano el primero de enero de 1994. El autor sostiene que en México, Guatemala y Ecuador se han formado verdaderos movimientos sociales que unen la defensa de una identidad con una lucha democrática. La formación de tales movimientos es en gran parte la consecuencia de la caída del sistema soviético y, por ende, de la influencia de Cuba y del agotamiento de las guerrillas. Reivindica al movimiento neozapatista de Chiapas que, a pesar de su debilidad material, ha expresado con fuerza y con un impacto mundial la unión nueva de la defensa de una identidad con un programa de democratización nacional. El pensamiento del subcomandante Marcos, desde la Selva Lacandona, tiene una importancia teórica muy grande porque indica el camino más lógico de formación de movimientos sociales en la América Latina: la alianza de una lucha cultural-social con un proceso democratizador, y dentro del marco más amplio de la resistencia al modelo neoliberal triunfante.

 

América Latina está en deuda con la obra de Alain Touraine quien además ha sido maestro de numerosos intelectuales latinoamericanos. En 1995, Ricardo Pozas Horcaditas decía en la presentación del libro Producción de la Sociedad: “La obra de Alain Touraine ha marcado un hito en la sociología contemporánea y su presencia en el desarrollo del conocimiento sociológico latinoamericano es innegable, su obra es parte de la tradición con la que nuestros intelectuales han dialogado a lo largo de los últimos 30 años”.

 

Alain Touraine ha recibido varias condecoraciones en Europa y en América Latina, entre ellas la Orden de la Legión de Honor, la medalla Erasmus otorgada por la Academia Europea y numerosos Doctorados Honoris Causa en Europa, Canadá y América Latina. Su producción intelectual es enorme y entre sus obras están: La evolución del trabajo obrero en las fábricas Renault (1955), Sociología de la acción (1965), La société post-industrielle (1969), Production de la Société (1973), Vida y muerte del Chile popular (1973), Las sociedades dependientes (1976), Actores sociales y sistemas políticos en América Latina, Introducción a la sociología (1978), El regreso del actor (1984), Movimientos sociales de hoy: actores y analistas (1990)., Actores sociales y sistemas políticos en América Latina (1987), La parole et le sang. Politique et société en Amérique Latine (1988), Crítica de la Modernidad (1992), ¿Podremos vivir juntos? ¿Iguales y diferentes? (1997), La recherche de soi. Dialogue sur le Sujet (2001).

 

 

 

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